También somos de aquí
- Karol Ceron
- 6 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 13 jul 2025
«Cuando México nos envía a su gente, no manda lo mejor, sino a gente con muchos problemas que nos transmiten problemas a nosotros; traen delincuencia y agresiones».
–Donald Trump
¿Qué clase de gente llega ilegal a Estados Unidos? Los fuertes. Los sobrevivientes. Los que han dejado todo para construirles un mejor todo a los que quieren. Los luchadores. Los optimistas. Los capaces de cruzar muros y corrientes. Corrientes frías y envenenadas. Sedientos, moribundos. Los que corren más rápido perdiendo la suela en la arena que quema. Con llagas, con dolor, ya sin pertenencias. Los capaces de soportar frío, lluvia, duelo, humillación. Los aguerridos. Los perseverantes. Aventureros incansables. Los que ya no tienen de otra. Los que se supieron esconder del delincuente. Los que tienen esperanza. Los que desean paz. Los que aguantaron hambre, cansancio y pena. Los que sólo quieren un techo digno. Quienes buscan una mejor vida, un trabajo donde el dinero les alcance. Los que tomaron buenas decisiones en medio de una mala decisión. Los que corrieron con suerte. Los que cargan en la espalda el peso de lo que dejaron atrás. Las que se dejaron ultrajar por malhechores. Los inocentes a los que les arrebataron el juego y la risa y a cambio les dejaron una mirada melancólica sin hogar.
Los valientes, sin duda, los más valientes.
Los que ni tu ni muchos entienden. “Regrésense a sus países” –les gritan. Porque nunca han pasado hambre. Porque su techo es seguro. Porque tienen un techo. Porque el narco no los persigue ni los obliga a delinquir. Porque ninguna enfermedad impagable ha tocado sus puertas ni la de sus familiares. Porque no conocen la desesperación. Ni la precariedad. Y nunca han soñado con un mundo mejor. Un mundo digno. Porque ya tienen un mundo seguro. Porque tienen acceso a los sueños. A una solución más cercana de salvar su vida que la de arriesgar su propia vida. No los entienden y los denigran porque el corazón no les alcanza. Porque alomejor ya ni tienen.
También somos de aquí. Atentamente: Los migrantes.



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