Lenguas del bosque
- Karol Ceron
- 26 abr 2025
- 1 Min. de lectura
Hoy, mientras andaba por el bosque me di cuenta que pensaba en mi idioma, pero afuera la ciudad sigue hablando en lenguas que aún no me pertenecen del todo. Muchas veces intento expresar lo que siento buscando al fondo de mi garganta las palabras, detrás, encuentro mil veces una puerta cerrada y al final, como puedo lo suelto y espero que alguien atrape lo que quiero decir.
En el andar de este bosque aparecen también otros sonidos: A veces el crujido delicioso de la nieve bajo las botas invernales, otras el rugido de los trenes, la respiración de los árboles, el sonido fresco de la primavera, el chasquido de la lluvia, el silencio oculto tras la humedad, los gritos constantes del verano, la libertad montada en una bicicleta. Las palabras, las respuestas...
Venir aquí es siempre una conversación clara entre yo y algo más grande que todo, una rienda suelta a la conexión con la vida, la pausa necesaria al falso entendimiento con los demás y la belleza de saber que el bosque no solo habla: ESCUCHA y no importa en que lengua le hables, te entiende, te responde y TE CONECTA.
No importa en que parte de Suiza vivas —ciudad, pueblo, montaña— en cualquier lugar, encontrarás cerca de casa un sendero lleno de naturaleza para desconectar del ruido. Caminar, correr o andar en bici rodeado de árboles, lagos, ríos y vistas preciosas.









Comentarios